El mundo se ha vuelto más horizontal gracias al internet y las diversas plataformas que han sabido entender los nuevos mercados creados por la tecnología. En este contexto surgió el fenómeno conocido en inglés como “sharing economy” y que en español es conocido como “economía compartida”. Es bastante probable que esta manera de hacer negocios ya esté incorporada a tu vida y no te hayas dado cuenta todavía, enseguida verás porqué.

La economía compartida tiene muchas definiciones y los teóricos de las ciencias económicas debaten acerca de cuál es la más apropiada, pero en general podemos afirmar que es una serie de iniciativas basadas en redes horizontales y en la participación de la comunidad. Lo atractivo de la economía compartida radica en que el control está en manos de la gente común y fuera de las grandes corporaciones. Ahora cualquier persona puede hacer negocios con otra a través de plataformas en línea.    

También se puede decir que estamos ante un “consumo colaborativo” en la que la circulación de productos y servicios entre los individuos fluye de manera dinámica. Se privilegia el compartir, intercambiar, rentar, comprar, vender, o regalar; para así optimizar el uso de los recursos.

Ahora que se ha establecido una idea general acerca de lo que es este fenómeno, veremos cuáles son los impactos de este en México y qué tipo de empresas son las que están involucradas en su desarrollo en el país.

Para comenzar, las dos empresas más reconocibles de este movimiento a nivel mundial son Uber y Airbnb, la primera dedicada al transporte privado y la segunda al hospedaje. Estas dos compañías gozan de enormes niveles de aceptación en las grandes ciudades y en los destinos turísticos nacionales, pues representan para los dueños una vía de ingreso extra, en tanto que el usuario disfruta de precios mucho más bajos.

Pero no solo la iniciativa privada está involucrada en este tipo de proyectos, también el sector público es participe dentro de la economía compartida. El mejor ejemplo lo tenemos en la Ciudad de México con su programa EcoBici, el cual les permite a los ciudadanos tomar prestada una bicicleta para hacer recorridos dentro de un área determinada. El usuario toma la bicicleta en una estación y la puede dejar en la que esté más cerca de su destino.  

EcoBici vio la luz en el 2010 y ha sido un éxito total. Otras ciudades del país, como Guadalajara, tienen su propia versión del programa con un mismo nivel de popularidad. El modelo ha funcionado porque representa una alternativa bastante conveniente ante los problemas de movilidad de las grandes ciudades, y esa es la idea de fondo de la economía compartida, el hacer más con menos, compartir para acceder a una mejor calidad de vida de manera colectiva.

También existen varias críticas al modelo de economía compartida y tienen bastante razón, dado que los detractores del fenómeno sostienen que muchos bienes que se “comparten” fueron adquiridos expresamente para hacer negocio, lo cual distorsiona el aspecto idealista de compartir lo propio para beneficio de los demás.

En lo que los aspectos teóricos y prácticos se debaten, el hecho es que la economía compartida es parte de nuestras vidas y parece que es el modelo que muchos negocios seguirán en el corto y mediano plazo.